¿Cuál es el concepto de hombre y sociedad del que parto para educar?
¿En qué consiste la tarea central de la docencia que yo desarrollo?
¿Cuál pienso que sea la mejor manera de enseñar – aprender?
¿Cuál es el paradigma de enseñanza al que trato de ajustar mis comportamientos y actitudes?
¿Cómo se crea un ambiente apropiado en el salón de clase que permita al estudiante desenvolverse con confianza?
¿En qué consisten las mejores formas de evaluar mi trabajo?
La historia de la humanidad nos muestra el largo caminar del ser humano, el cual ha venido evolucionando físicamente e intelectualmente hasta nuestros días, es el ser que ha desarrollado su pensamiento y lenguaje para comunicarse con los demás miembros dentro de la sociedad, esto le permite crear y subsistir. Todos los seres humanos somos inteligentes.
Como docente mi labor radica en enseñar a mis alumnos a pensar, poner a su alcance las estrategias que les permitan aprender a aprender, formar alumnos autónomos, propiciar las condiciones favorables para hacer conciencia de sus actos a partir del estudio de caso y cuando las situaciones lo ameriten tomar la mejor decisión.
La enseñanza basada en situaciones de la vida cotidiana para el aprendizaje significativo actualmente es la mejor opción, la problematización, el análisis y la reflexión de las mismas llevará al alumno a construir su propio aprendizaje.
Debo tener presente que cada individuo es una individualidad, que en el aula existe una multiculturalidad, que el aprendizaje es heterogéneo por naturaleza y es preciso ofrecer las oportunidades de aprendizaje acorde a las necesidades del alumno, dándoles un trato individual, desde una ética profesional.
Para crear un ambiente favorable en el aula es necesario promover una enseñanza basada en los valores, donde el respeto, la solidaridad, tolerancia, equidad de género, etc. aparezcan en primer plano y su puesta en práctica sea observable, con ello se promueva la disciplina basada en reglas para la convivencia.
La evaluación debe ser considerada desde su fase inicial, continua y final, un medio para detectar los logros y deficiencias en el proceso enseñanza aprendizaje. A la vez que evalúo a mis alumnos, evalúo mi desempeño profesional, los resultados permiten abrir un espacio de análisis y reflexión sobre la práctica para adecuar las estrategias de enseñanza.
UBERTA TAPIA MORALES

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